La relación entre el hábito de fumar y el dolor crónico

Muchas de las personas que sufren de dolor crónico son fumadores. De hecho, los datos epidemiológicos y clínicos recientes indican que la prevalencia de tabaquismo entre los que sufren dolor crónico puede ser hasta el doble de la tasa que se encuentra en la población general.

Por lo general, las personas comienzan a fumar en la adolescencia y continúan el hábito en la edad adulta como una forma de tratar de relajarse o de hacer frente a las presiones de la vida. Las personas que sufren dolor crónico pueden comenzar o continuar fumando porque creen que ayuda a aliviar el estrés y las molestias asociadas a su condición.

Sin embargo, la ironía es que el fumar puede de hecho causar dolor crónico e incluso empeorar la situación. Las investigaciones muestran que el fumar puede causar dolor de espalda baja y artritis reumatoide. Fumar también está vinculado a la prevalencia y severidad de varios tipos de dolor crónico, incluyendo:

- Los dolores de cabeza.
- La fibromialgia (una enfermedad reumática que causa dolor y sensibilidad generalizada en las articulaciones).
- La dispepsia (molestias en la parte superior del abdomen o el pecho).
- Dolor menstrual.
- Dolor en las articulaciones.
- Osteoartritis.

Otro aspecto preocupante es que los fumadores que sufren de dolor crónico tienen menos probabilidades de ser físicamente activos. A medida que el dolor aumenta, tienden a fumar más y hacer menos ejercicio físico. Esto contribuye a un desequilibrio global de la salud física.

La investigación muestra que el éxito en la recuperación a largo plazo se da cuando el dejar de fumar se lleva a cabo en conjunto y de forma integral junto con un tratamiento para el dolor crónico.

El objetivo es siempre ayudar a los pacientes a que tomen el control de sus vidas. Esto no solamente significa convertirse en funcional y estar libre de sustancias adictivas, sino más bien ser una persona activa y saludable capaz de vivir la vida y disfrutar de cada momento.


Cuatro juegos mentales para mejorar tu vida

Muy a menudo, cuando se habla de juegos mentales pensamos en relaciones y en personas manipuladoras que buscan aprovecharse de nosotros. Sin embargo, no todos los juegos mentales son malos. De hecho, cuando aprendemos a aprovechar el funcionamiento de nuestra mente, podemos alcanzar la felicidad sostenida y el verdadero éxito.

1. Visualiza el éxito.

Todos hemos oído hablar acerca de atletas que se visualizan haciendo la jugada ganadora o cruzando la línea de meta en primer lugar. La psicología del deporte es un componente conocido del entrenamiento de élite, y es utilizado por los atletas más exitosos. La visualización, sin embargo, no sólo está disponible para los atletas olímpicos. Cualquiera puede utilizar la práctica de la visualización para mejorar o para prepararse para cualquier aspecto de la vida. La investigación apoya el profundo impacto que la visualización puede tener en el éxito, y algunos investigadores han concluido que la visualización puede tener una influencia incluso más fuerte que la práctica física.

2. Conviértete en alguien sin miedo.

Las percepciones mentales del miedo pueden tener reacciones corporales muy viscerales. Cuando nuestras mentes detectan peligro, se envía una señal a nuestro sistema nervioso central para liberar hormonas como la adrenalina que provocan la respuesta de lucha o huida. Si bien esta respuesta puede salvar la vida en algunas situaciones, a menudo estas hormonas alteran nuestra capacidad de tomar decisiones racionales, y en última instancia el estrés puede afectar a nuestro cuerpo. Aprender a utilizar la clasificación que la mente hace del miedo, puede hacer que se logre controlar la forma en que nuestro cuerpo libera las hormonas. Por ejemplo, muchos escaladores logran tener éxito a través de la emoción del miedo teniendo y manteniendo pensamientos tranquilos y racionales a lo largo de sus arriesgados ascensos.

3. Mejora tu memoria.

Nuestra memoria a corto y a largo plazo pueden fortalecerse mediante juegos mentales de forma intencionada y consciente. Hay muchos campeones de memoria que practican durante mucho tiempo su retención mediante juegos mentales para lograr capacidades de memoria aparentemente sobrehumanas. La verdad es que todos tenemos acceso a ese potencial de memoria mediante la práctica diaria de juegos mentales para potenciar la memoria.

4. Elige ser feliz.

La investigación continúa apoyando ciertamente que la felicidad es un estado interno del ser que está muy al alcance de nuestro control. Aprender a aprovechar la capacidad de nuestra mente para elegir la positividad y la felicidad nos permite estar inmunizados en gran medida ante los eventos que están fuera de nuestro control y suceden a nuestro alrededor. Mediante la formación de nuestra mente, podemos crear patrones de pensamiento positivo que sustenten una vida llena de felicidad.

Nuestras mentes son muy maleables, y están influenciadas por el mundo que nos rodea. También podemos optar por influir conscientemente en nuestras mentes a través de reflexivos juegos mentales que en última instancia pueden cambiar nuestras vidas para mejor.


Cinco consejos para dejar de machacarte a ti mismo

Es muy bueno tener metas. Todo el mundo necesita tener cosas en la vida por las que esforzarse. Pero, ¿es necesario buscar constantemente la perfección en todo y autocriticarse con dureza por cada paso en falso o por tener la percepción de estar rindiendo poco? En dosis saludables, la autocrítica puede ser útil; a través de la introspección, nos encontramos con nuevas formas de mejorar, conectar mejor con los demás, ser más humanos y tener una mayor conciencia personal. Sin embargo, nada de esto es bueno cuando se hace en exceso o de una forma excesivamente dura, sobre todo en referencia a la autocrítica. Los efectos repetidos de esta práctica excesiva son perjudiciales; en vez de ayudarte a alcanzar tus metas o lograr una mejor versión de ti mismo, la autocrítica te lleva al propio menosprecio y a erosionar tu tranquilidad.

¿Te gusta cuando otras personas te juzgan y te critican? ¿Te anima a crecer o aumentar la confianza en ti mismo? ¿Tolerarías que alguien intimidara o acosara a tu hijo o a un amigo tuyo? Sin lugar a dudas, se trata de experiencias dolorosas. Entonces ¿por qué dejar que las voces de tu cabeza hagan lo mismo contigo? ¿Por qué ser tu propio matón? Porque eso es lo que eres si incesantemente te estás autocriticando. Nadie te conoce mejor que tú; nadie sabe lo que más te duele, o cómo atacar mejor tus debilidades de la forma más infame posible. Tratarse a uno mismo con desprecio y odio puede tener consecuencias para el bienestar mental, la salud y las relaciones con los seres queridos.

Todo esto proviene de la falta de compasión y amabilidad hacia uno mismo. A menudo es engendrada por las experiencias dolorosas de la infancia que dejaron cicatrices emocionales. Los niños son más vulnerables y susceptibles a la negatividad, debido a las duras críticas de los padres, maestros o compañeros, haciendo que pierdan su confianza y se sientan inseguros o inadecuados.

El deseo de evitar las críticas de los demás, nos acaba llevando a establecer criterios personales, y nos condiciona a pensar que tenemos que ser perfectos y mejores que otros con el fin de ser amados y apreciados.

El perfeccionismo en su forma positiva puede ayudarnos a ser más exitosos, pero la forma negativa, la autocrítica, en realidad impide nuestro progreso. El diálogo interno de caracter negativo y la preocupación por lo que dirán los otros puede bloquear la energía necesaria para convertirte en una mejor versión de ti mismo.

Nadie es perfecto, e incluso los mejores y más brillantes cometen errores. En lugar de insistir en los fracasos, vale la pena aprender de ellos y seguir adelante. A continuación tienes cinco pequeños consejos para ayudarte a ser lo mejor que puedes llegar a ser:

1. Céntrate más en el diálogo interno de caracter positivo.

Haz un esfuerzo consciente para detener el hecho de hundirte a ti mismo. Felicítate a ti mismo por las cosas que haces bien; reconoce tus logros, no importa cuán pequeños sean. Haz una lista al final de cada día de 5 cosas que hiciste bien o que te hicieron feliz.

2. Practica la bondad hacia ti mismo.

Ser amable contigo mismo es tan importante como ser amable con los demás. Las cosas que nunca les dirías a tus seres queridos tampoco debes decirtelas a ti mismo. Sé tu mejor amigo.

3. Deja de compararte con los demás.

Si tiendes a compararte con alguien que en algún aspecto es mejor que tú, estarás jugando a un juego perdido. Acepta el hecho de que no eres perfecto, y céntrate en ser la mejor versión de ti mismo.

4. Piensa en los errores como oportunidades de aprendizaje.

La vida es un proceso sin fin de automejora, y los errores son inevitables. Es como un viaje, y al igual que la mayoría de viajes muchas veces se toman algunos giros equivocados, eso también sucede en tu vida. Tienes muchas cualidades y muchas áreas en las que mejorar. Ver esos errores como oportunidades te muestran lo que necesitas para trabajar y llegar a ser lo mejor que puedes ser.

5. Sé paciente contigo mismo.

Se necesita tiempo para corregir los hábitos dañinos que se han tenido durante la mayor parte de la vida, especialmente los que están muy arraigados, como es el caso de la autocrítica. Se requiere un esfuerzo considerable para cambiar la forma de pensar y fomentar el diálogo interno positivo para llegar sentirse tranquilo y más razonable con uno mismo. No te rindas cuando no haces algo tan bien como "deberías".


Batido de fresa, kiwi y naranja

Para preparar este saludable batido de frutas solamente se necesita:

- Diez fresas.
- Un kiwi.
- Zumo de naranja natural recién exprimido.
Primero de todo hay que pelar el kiwi, trocearlo y ponerlo en el recipiente de la batidora. A continuación se añaden las fresas, limpias y sin las hojitas verdes, también troceadas para que sea más fácil de preparar. Para terminar hay que exprimir una naranja y verter el zumo en el recipiente de la batidora junto con el kiwi y las fresas. Si apetece, también se puede añadir un cubito de hielo para que esté más frío. Seguidamente se tritura y se mezcla con la batidora hasta que quede bien líquido y mezclado. A continuación solamente queda servirlo y disfrutarlo, está muy rico.

Las frutas son una muy buena fuente de vitaminas y minerales, y tienen un papel  importante en la prevención de deficiencias de vitamina C y A. Las personas que comen frutas como parte de una dieta saludable, en general tienen un menor riesgo de tener enfermedades crónicas.

Los nutrientes de las frutas, tales como el potasio, la fibra, la vitamina C y el ácido fólico, son vitales para la salud y el mantenimiento de tu cuerpo. El potasio en las frutas puede reducir el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. El potasio también puede reducir el riesgo de desarrollar cálculos renales y además ayuda a disminuir la pérdida ósea ligada al envejecimiento. La fruta es también una buena fuente de fibra dietética, importante para ayudar a reducir los niveles de colesterol en la sangre y reducir el riesgo de enfermedades del corazón, la obesidad y la diabetes tipo 2. También es importante para el correcto funcionamiento del intestino. El ácido fólico ayuda a formar glóbulos rojos y a reducir el riesgo de defectos de nacimiento.
        
Un patrón de alimentación que contenga fruta es parte de una dieta saludable y puede ayudar a proteger contra ciertos tipos de cáncer. Es una buena idea tratar de incorporar frutas a tu dieta, especialmente cítricos, kiwis, arándanos, moras y fresas, ya que contienen fitoquímicos muy beneficiosos para la salud.

Documental sobre el estrés



El estrés puede ser definido como la respuesta del cerebro a cualquier demanda. Hay muchas cosas que pueden desencadenar esta respuesta, incluido el cambio. Los cambios pueden ser positivos o negativos, así como reales o percibidos. Pueden ser recurrentes, a corto o a largo plazo, y pueden incluir cosas como ir y volver de la escuela o del trabajo todos los días, hacer un viaje durante las vacaciones, o mudarse a otra casa. Los cambios pueden ser leves y relativamente inofensivos, como ganar una carrera, ver una película de miedo, o montar en una montaña rusa. Algunos cambios son más importantes, como el matrimonio o el divorcio, una enfermedad grave o un accidente de coche. También hay otros cambios que llegan a ser más extremos, tales como la exposición a la violencia. Dichos acontecimientos pueden dar lugar a reacciones de estrés postraumático.

No todo el estrés es malo. Todos los seres vivos tienen una respuesta de estrés, que les puede llegar a salvar la vida en algunas situaciones. Las sustancias químicas y las hormonas liberadas durante esos momentos de estrés, sirven para prepararse para enfrentar una amenaza o huir a un lugar seguro. Cuando te enfrentas a una situación peligrosa, tu pulso se acelera, se respira más rápido, tus músculos se tensan, el cerebro utiliza más oxígeno y aumenta la actividad de todas las funciones orientadas a la supervivencia. A corto plazo, incluso puede estimular el sistema inmunológico.

Sin embargo, con el estrés crónico, esas mismas sustancias químicas que están salvando la vida en momentos puntuales, pueden suprimir las funciones que no son necesarias para la supervivencia inmediata. La inmunidad disminuye y el aparato digestivo, excretor y reproductivo dejan de funcionar de forma normal. Una vez que la amenaza ha pasado, otros sistemas del cuerpo actúan para restablecer el funcionamiento normal. Los problemas se producen si la respuesta de estrés se prolonga demasiado, como por ejemplo cuando la fuente de estrés es constante, o si la respuesta continúa después de que el peligro ha desaparecido.

Hay por lo menos tres tipos diferentes de estrés, todos ellos conllevan riesgos para la salud física y mental:

- El estrés causado por la rutina debido a presiones como por ejemplo el trabajo, la familia y otras responsabilidades diarias.

- El estrés provocado por un cambio negativo repentino, como la pérdida de un trabajo, un divorcio o una enfermedad.

- El estrés postraumático, causado por la experiencia de un evento como un accidente grave, una guerra, un atentado, un desastre natural, un asalto, o cualquier situación donde uno puede resultar gravemente herido o en peligro de ser asesinado.

El cuerpo suele responder a cada tipo de estrés de manera parecida. Cada persona puede sentirlo de diferente manera. Por ejemplo, algunas personas experimentan síntomas principalmente digestivos, mientras que otras pueden tener dolores de cabeza, insomnio, depresión, ira e irritabilidad. Las personas que viven bajo estrés crónico son propensas a las infecciones virales más frecuentes, como la gripe o el resfriado, y las vacunas, como la vacuna contra la gripe, son menos eficaces en ellas.

De todos los tipos de estrés, los cambios en la salud debidos al estrés causado por la rutina pueden ser los más difíciles de notar al principio. Debido a que la fuente de estrés tiende a ser más constante que en los casos de estrés agudo o postraumático, el cuerpo no recibe ninguna señal clara para volver al funcionamiento normal. Con el paso del tiempo, la tensión en el cuerpo bajo estrés rutinario continúa y eso puede conducir a problemas graves de salud, como enfermedades del corazón, presión arterial alta, diabetes, depresión, trastorno de ansiedad, y otras enfermedades.

Aquí puedes encontrar algunos consejos para reducir el estrés. No dudes en pedir ayuda si crees que lo necesitas.


El egocentrismo y el narcisismo

El egocentrismo y el narcisismo tienen rasgos similares, aunque el egocentrismo es visto como una forma más inocente de narcisismo. Las personas egocéntricas no saben comprender a los demás, son incapaces de mostrar empatía, mientras que a las personas narcisistas sencillamente no les importa, es decir, no tienen interés en la comprensión de los demás. Jean Piaget describe a los niños como egocéntricos. El egocentrismo es un sesgo cognitivo que se refiere a la capacidad innata de ver el mundo de acuerdo a nuestra propia perspectiva. No experimentamos el mundo o la realidad directamente, sino a través de nuestros filtros perceptivos que se componen de nuestras experiencias pasadas, actitudes y predisposiciones genéticas. Se requiere un esfuerzo extra para ver el mundo desde otra perspectiva distinta a la nuestra. Según Piaget, el niño egocéntrico asume que las otras personas ven, oyen y sienten exactamente lo mismo que él.
 
El egocentrismo se manifiesta en adultos como una incapacidad de entender o hacer frente a las opiniones de otras personas. El hecho de que la realidad pueda ser diferente de lo que ellos están dispuestos a aceptar puede causarles una gran tensión y ansiedad. A los egocéntricos les cuesta comunicarse y, a menudo carecen de empatía por los demás, ya que sólo pueden ver el mundo desde su punto de vista. Los adultos egocéntricos pueden ser tomados por arrogantes, pero  por lo general su comportamiento está mal entendido ya que a menudo, sufren de una baja autoestima surgida de su incapacidad de interactuar socialmente de forma eficaz. Las crianzas excesivamente permisivas y las alabanzas inapropiadas y exageradas conducen al egocentrismo en la vida adulta.

El narcisismo a menudo se desarrolla a partir egocentrismo. El Trastorno Narcisista de la Personalidad no se trata simplemente de llevar el egoísmo normal hasta un extremo, sino que es entendido como un fallo en el desarrollo del carácter.

El narcisismo, en una justa medida, tiene características positivas las cuales pueden servir de combustible para la determinación y la ambición, así como para el deseo de que los logros personales sean reconocidos y para la sensación de que la vida tiene sentido y valor. El problema se produce cuando el narcisismo se convierte en el principio fundamental de la personalidad de alguien. Su forma más extrema es el Trastorno Narcisista de la Personalidad, una condición psicológica que afecta la capacidad de una persona para establecer relaciones normales causando estragos en los que se encuentran a su alrededor.

Los narcisistas tienen habilidades y cualidades del tipo confianza, extraversión y deseo de poder, que les impulsan a roles de liderazgo, pero cuando un verdadero narcisista está al cargo, constantemente quiere la admiración de los demás y la atención tiene que estar siempre centrada en él. No hay espacio para otros en el centro de atención. Los narcisistas no tienden realizar bien tareas de asesoramiento, ya que muy rara vez aceptan la responsabilidad y suelen culpar a otros por sus dificultades. Por otro lado son muy dados a la abnegación.

La empatía, la capacidad comprender cómo se siente otra persona, es un atributo humano fundamental, parte de lo que nos convierte en una especie social. La enorme falta de empatía es algo característico en los narcisistas. La vergüenza, esa sensación dolorosa de que uno ha actuado de un modo inaceptable, es otra emoción necesaria de la cual carecen, en gran parte, las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad.

En lugar de tratar de cambiar a una persona narcisista, la aceptación es clave para la convivencia. Mientras vean beneficios en una situación, será más probable que cooperen. Mantenerse independiente y ser asertivo es de gran ayuda para sobrellevar cualquier relación con una persona narcisista. Es bueno recordar que los narcisistas son personas emocionalmente no saludables que no han logrado desarrollar de forma madura un conjunto de emociones. También vale la pena no tomar personalmente lo que dicen así como mantener la propia perspectiva en las relaciones con ellos ya que tienden a ser manipuladores.


¿Qué es el ciberacoso?

Aunque todavía es un tema relativamente nuevo, ya existe una considerable cantidad de literatura científica referente al acoso cibernético. Ésta proporciona información sobre los factores de riesgo, las tendencias, los perfiles de la víctima y del agresor, y las posibles herramientas de prevención y gestión. Una definición clara y sencilla es una buena forma de empezar: el acoso cibernético se refiere al uso de las nuevas tecnologías digitales con el propósito de infligir daño a los demás. La plataforma de acoso cibernético más estudiada es Internet, pero los mensajes de texto y los dispositivos móviles son cada vez más populares. Aunque el acoso cibernético no existiría sin las tecnologías relacionadas con Internet, no se trata sólo de que muchas personas se conecten a Internet lo que está causando que se extienda dicho problema; es también la forma en que están conectadas. El vertiginoso crecimiento de las redes sociales y el acceso íntimo que éstas dan a todo tipo de "amigos" en términos generales, junto con las características propias de la comunicación online, hacen que un matón o un acosador se sienta como en un paraíso contribuyendo a hacer del ciberacoso un grave problema de salud pública. 

La prevalencia exacta de acoso cibernético es desconocida, pero la mayoría de los estudios muestran tasas de victimización que varían entre el 20 y el 40 por ciento. Las mujeres tienen más probabilidades de ser las víctimas. Los datos también sugieren que gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, especialmente adolescentes y jóvenes, son atacados más comúnmente. Los autores del daño, tienden a ser varones. Aunque el acoso cibernético por lo general se discute como un problema de la infancia y de la adolescencia, los adultos también sufren acoso electrónico. Existen varias formas características, algunas incluso han sido apodadas como "flaming" (difusión de mensajes ofensivos), "outing" (difusión de información personal embarazosa) y "trolling" (publicar contenido para desencadenar reacciones embarazosas). 

El ciberacoso o cyberbullying se asocia frecuentemente con la angustia psicológica. Las cibervíctimas tienden a tener mayores tasas de depresión, ansiedad e insomnio, mientras que los acosadores cibernéticos son más propensos a tener problemas de comportamiento y de agresividad, hiperactividad y consumo de sustancias. Una preocupación importante es el aumento del riesgo de suicidio, considerado más elevado que en el acoso tradicional. El perfil de matón-víctima es el de individuos que son atacados y éstos hacen una transición hasta convertirse en acosadores cibernéticos o viceversa, a éstos les acompañan más síntomas y más problemas de comportamiento que aquellos que son sólo víctimas o sólo matones.

No existen directrices establecidas sobre cómo prevenir o manejar el acoso cibernético. La evaluación cuidadosa por parte de un profesional de la salud y el tratamiento de los diferentes síntomas que ocurren simultáneamente son aspectos cruciales, especialmente en lo referente a las tendencias suicidas. Igualmente, los padres también necesitan ser educados en relación a este problema, cómo hablar con sus hijos, cómo trabajar con las escuelas o los padres de los acosadores cibernéticos, e incluso cuándo llamar a la policía. Hasta la fecha la legislación también es importante: las leyes no protegen a las víctimas cibernéticas en la misma medida que las víctimas del acoso tradicional, y éstas deben ponerse al día con los peligros del siglo XXI. Finalmente, destacar que las escuelas son cruciales para diagnosticar correctamente y controlar el acoso cibernético.

A medida que nuestra historia de amor y dependencia con la tecnología se intensifica, se prevé que el acoso cibernético se convierta en una preocupación aún más presente. Además de lo dicho anteriormente, la investigación y la difusión de información no sensacionalista son de mucha importancia para enfrentar adecuadamente las consecuencias esperadas.