Documental sobre el estrés



El estrés puede ser definido como la respuesta del cerebro a cualquier demanda. Hay muchas cosas que pueden desencadenar esta respuesta, incluido el cambio. Los cambios pueden ser positivos o negativos, así como reales o percibidos. Pueden ser recurrentes, a corto o a largo plazo, y pueden incluir cosas como ir y volver de la escuela o del trabajo todos los días, hacer un viaje durante las vacaciones, o mudarse a otra casa. Los cambios pueden ser leves y relativamente inofensivos, como ganar una carrera, ver una película de miedo, o montar en una montaña rusa. Algunos cambios son más importantes, como el matrimonio o el divorcio, una enfermedad grave o un accidente de coche. También hay otros cambios que llegan a ser más extremos, tales como la exposición a la violencia. Dichos acontecimientos pueden dar lugar a reacciones de estrés postraumático.

No todo el estrés es malo. Todos los seres vivos tienen una respuesta de estrés, que les puede llegar a salvar la vida en algunas situaciones. Las sustancias químicas y las hormonas liberadas durante esos momentos de estrés, sirven para prepararse para enfrentar una amenaza o huir a un lugar seguro. Cuando te enfrentas a una situación peligrosa, tu pulso se acelera, se respira más rápido, tus músculos se tensan, el cerebro utiliza más oxígeno y aumenta la actividad de todas las funciones orientadas a la supervivencia. A corto plazo, incluso puede estimular el sistema inmunológico.

Sin embargo, con el estrés crónico, esas mismas sustancias químicas que están salvando la vida en momentos puntuales, pueden suprimir las funciones que no son necesarias para la supervivencia inmediata. La inmunidad disminuye y el aparato digestivo, excretor y reproductivo dejan de funcionar de forma normal. Una vez que la amenaza ha pasado, otros sistemas del cuerpo actúan para restablecer el funcionamiento normal. Los problemas se producen si la respuesta de estrés se prolonga demasiado, como por ejemplo cuando la fuente de estrés es constante, o si la respuesta continúa después de que el peligro ha desaparecido.

Hay por lo menos tres tipos diferentes de estrés, todos ellos conllevan riesgos para la salud física y mental:

- El estrés causado por la rutina debido a presiones como por ejemplo el trabajo, la familia y otras responsabilidades diarias.

- El estrés provocado por un cambio negativo repentino, como la pérdida de un trabajo, un divorcio o una enfermedad.

- El estrés postraumático, causado por la experiencia de un evento como un accidente grave, una guerra, un atentado, un desastre natural, un asalto, o cualquier situación donde uno puede resultar gravemente herido o en peligro de ser asesinado.

El cuerpo suele responder a cada tipo de estrés de manera parecida. Cada persona puede sentirlo de diferente manera. Por ejemplo, algunas personas experimentan síntomas principalmente digestivos, mientras que otras pueden tener dolores de cabeza, insomnio, depresión, ira e irritabilidad. Las personas que viven bajo estrés crónico son propensas a las infecciones virales más frecuentes, como la gripe o el resfriado, y las vacunas, como la vacuna contra la gripe, son menos eficaces en ellas.

De todos los tipos de estrés, los cambios en la salud debidos al estrés causado por la rutina pueden ser los más difíciles de notar al principio. Debido a que la fuente de estrés tiende a ser más constante que en los casos de estrés agudo o postraumático, el cuerpo no recibe ninguna señal clara para volver al funcionamiento normal. Con el paso del tiempo, la tensión en el cuerpo bajo estrés rutinario continúa y eso puede conducir a problemas graves de salud, como enfermedades del corazón, presión arterial alta, diabetes, depresión, trastorno de ansiedad, y otras enfermedades.

Aquí puedes encontrar algunos consejos para reducir el estrés. No dudes en pedir ayuda si crees que lo necesitas.


El egocentrismo y el narcisismo

El egocentrismo y el narcisismo tienen rasgos similares, aunque el egocentrismo es visto como una forma más inocente de narcisismo. Las personas egocéntricas no saben comprender a los demás, son incapaces de mostrar empatía, mientras que a las personas narcisistas sencillamente no les importa, es decir, no tienen interés en la comprensión de los demás. Jean Piaget describe a los niños como egocéntricos. El egocentrismo es un sesgo cognitivo que se refiere a la capacidad innata de ver el mundo de acuerdo a nuestra propia perspectiva. No experimentamos el mundo o la realidad directamente, sino a través de nuestros filtros perceptivos que se componen de nuestras experiencias pasadas, actitudes y predisposiciones genéticas. Se requiere un esfuerzo extra para ver el mundo desde otra perspectiva distinta a la nuestra. Según Piaget, el niño egocéntrico asume que las otras personas ven, oyen y sienten exactamente lo mismo que él.
 
El egocentrismo se manifiesta en adultos como una incapacidad de entender o hacer frente a las opiniones de otras personas. El hecho de que la realidad pueda ser diferente de lo que ellos están dispuestos a aceptar puede causarles una gran tensión y ansiedad. A los egocéntricos les cuesta comunicarse y, a menudo carecen de empatía por los demás, ya que sólo pueden ver el mundo desde su punto de vista. Los adultos egocéntricos pueden ser tomados por arrogantes, pero  por lo general su comportamiento está mal entendido ya que a menudo, sufren de una baja autoestima surgida de su incapacidad de interactuar socialmente de forma eficaz. Las crianzas excesivamente permisivas y las alabanzas inapropiadas y exageradas conducen al egocentrismo en la vida adulta.

El narcisismo a menudo se desarrolla a partir egocentrismo. El Trastorno Narcisista de la Personalidad no se trata simplemente de llevar el egoísmo normal hasta un extremo, sino que es entendido como un fallo en el desarrollo del carácter.

El narcisismo, en una justa medida, tiene características positivas las cuales pueden servir de combustible para la determinación y la ambición, así como para el deseo de que los logros personales sean reconocidos y para la sensación de que la vida tiene sentido y valor. El problema se produce cuando el narcisismo se convierte en el principio fundamental de la personalidad de alguien. Su forma más extrema es el Trastorno Narcisista de la Personalidad, una condición psicológica que afecta la capacidad de una persona para establecer relaciones normales causando estragos en los que se encuentran a su alrededor.

Los narcisistas tienen habilidades y cualidades del tipo confianza, extraversión y deseo de poder, que les impulsan a roles de liderazgo, pero cuando un verdadero narcisista está al cargo, constantemente quiere la admiración de los demás y la atención tiene que estar siempre centrada en él. No hay espacio para otros en el centro de atención. Los narcisistas no tienden realizar bien tareas de asesoramiento, ya que muy rara vez aceptan la responsabilidad y suelen culpar a otros por sus dificultades. Por otro lado son muy dados a la abnegación.

La empatía, la capacidad comprender cómo se siente otra persona, es un atributo humano fundamental, parte de lo que nos convierte en una especie social. La enorme falta de empatía es algo característico en los narcisistas. La vergüenza, esa sensación dolorosa de que uno ha actuado de un modo inaceptable, es otra emoción necesaria de la cual carecen, en gran parte, las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad.

En lugar de tratar de cambiar a una persona narcisista, la aceptación es clave para la convivencia. Mientras vean beneficios en una situación, será más probable que cooperen. Mantenerse independiente y ser asertivo es de gran ayuda para sobrellevar cualquier relación con una persona narcisista. Es bueno recordar que los narcisistas son personas emocionalmente no saludables que no han logrado desarrollar de forma madura un conjunto de emociones. También vale la pena no tomar personalmente lo que dicen así como mantener la propia perspectiva en las relaciones con ellos ya que tienden a ser manipuladores.


¿Qué es el ciberacoso?

Aunque todavía es un tema relativamente nuevo, ya existe una considerable cantidad de literatura científica referente al acoso cibernético. Ésta proporciona información sobre los factores de riesgo, las tendencias, los perfiles de la víctima y del agresor, y las posibles herramientas de prevención y gestión. Una definición clara y sencilla es una buena forma de empezar: el acoso cibernético se refiere al uso de las nuevas tecnologías digitales con el propósito de infligir daño a los demás. La plataforma de acoso cibernético más estudiada es Internet, pero los mensajes de texto y los dispositivos móviles son cada vez más populares. Aunque el acoso cibernético no existiría sin las tecnologías relacionadas con Internet, no se trata sólo de que muchas personas se conecten a Internet lo que está causando que se extienda dicho problema; es también la forma en que están conectadas. El vertiginoso crecimiento de las redes sociales y el acceso íntimo que éstas dan a todo tipo de "amigos" en términos generales, junto con las características propias de la comunicación online, hacen que un matón o un acosador se sienta como en un paraíso contribuyendo a hacer del ciberacoso un grave problema de salud pública. 

La prevalencia exacta de acoso cibernético es desconocida, pero la mayoría de los estudios muestran tasas de victimización que varían entre el 20 y el 40 por ciento. Las mujeres tienen más probabilidades de ser las víctimas. Los datos también sugieren que gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, especialmente adolescentes y jóvenes, son atacados más comúnmente. Los autores del daño, tienden a ser varones. Aunque el acoso cibernético por lo general se discute como un problema de la infancia y de la adolescencia, los adultos también sufren acoso electrónico. Existen varias formas características, algunas incluso han sido apodadas como "flaming" (difusión de mensajes ofensivos), "outing" (difusión de información personal embarazosa) y "trolling" (publicar contenido para desencadenar reacciones embarazosas). 

El ciberacoso o cyberbullying se asocia frecuentemente con la angustia psicológica. Las cibervíctimas tienden a tener mayores tasas de depresión, ansiedad e insomnio, mientras que los acosadores cibernéticos son más propensos a tener problemas de comportamiento y de agresividad, hiperactividad y consumo de sustancias. Una preocupación importante es el aumento del riesgo de suicidio, considerado más elevado que en el acoso tradicional. El perfil de matón-víctima es el de individuos que son atacados y éstos hacen una transición hasta convertirse en acosadores cibernéticos o viceversa, a éstos les acompañan más síntomas y más problemas de comportamiento que aquellos que son sólo víctimas o sólo matones.

No existen directrices establecidas sobre cómo prevenir o manejar el acoso cibernético. La evaluación cuidadosa por parte de un profesional de la salud y el tratamiento de los diferentes síntomas que ocurren simultáneamente son aspectos cruciales, especialmente en lo referente a las tendencias suicidas. Igualmente, los padres también necesitan ser educados en relación a este problema, cómo hablar con sus hijos, cómo trabajar con las escuelas o los padres de los acosadores cibernéticos, e incluso cuándo llamar a la policía. Hasta la fecha la legislación también es importante: las leyes no protegen a las víctimas cibernéticas en la misma medida que las víctimas del acoso tradicional, y éstas deben ponerse al día con los peligros del siglo XXI. Finalmente, destacar que las escuelas son cruciales para diagnosticar correctamente y controlar el acoso cibernético.

A medida que nuestra historia de amor y dependencia con la tecnología se intensifica, se prevé que el acoso cibernético se convierta en una preocupación aún más presente. Además de lo dicho anteriormente, la investigación y la difusión de información no sensacionalista son de mucha importancia para enfrentar adecuadamente las consecuencias esperadas.

 

Las 10 claves para educar a tus hijos

1. Haz lo que dices que vas a hacer

No pongas reglas que no puedes, o no quieres, hacer cumplir consistentemente. Mantén tus compromisos.

Es importante que los niños sepan que lo que dices es lo que quieres decir; esto genera confianza y respeto.

2. "Pilla" a los niños siendo buenos, y diles específicamente lo que te gustó

Los niños realmente quieren complacer a sus padres, y se desarrollan de forma constructiva cuando se les retroalimenta de forma positiva.

Los padres a menudo se concentran en utilizar una gran cantidad de tiempo y energía en señalar las cosas que los niños pueden mejorar. Es importante equilibrar esos mensajes con reconocimientos por las cosas que los niños ya están haciendo bien. Igual que los adultos, los niños quieren ser apreciados.

Cuando se alaba a los niños, es importante ser especifico. Así que, en vez de decir "¡Muy bien!" piensa en qué es exactamente lo que estás apreciando y díselo de forma concreta.

Por ejemplo: "Me gustó mucho la calma y la paciencia con la que te comportaste con tu hermana pequeña cuando ella estaba haciendo algo que te molestó".

3. Aprovecha el poder de las consecuencias naturales

Deja que los niños experimenten las consecuencias naturales de sus acciones o elecciones, a menos que su salud o su seguridad esté en riesgo. Esto es esencial para el aprendizaje del niño.

Permitir a los niños experimentar las consecuencias naturales de sus elecciones también puede minimizar las luchas de poder, ya que no tendrás que intervenir. Así que si, por ejemplo, tu hijo quiere llevar sus sandalias de verano en un día lluvioso, considera dejar que lo haga, a menos que vivas en un lugar con una temperatura excesivamente fría.

4. Muéstrales el camino

El castigo sólo suprime el comportamiento. Asegúrate también de decirles a los niños pequeños, o de razonar con los más mayores, cuál es la conducta que deseas ver en su lugar, y luego alabarlos específicamente.

5. Cuidado con sobreproteger a tus hijos


Cometer errores y experimentar el "fracaso" y la decepción son experiencias de vida esenciales que les proporcionan a los niños la oportunidad de aprender y practicar las habilidades de afrontamiento adecuadas.

6. Practica el contacto positivo

Las investigaciones muestran consistentemente que los contáctos positivos como por ejemplo abrazos, palmaditas cariñosas o caricias son absolutamente fundamentales para el desarrollo del niño y su posterior bienestar.

Así que tómate un tiempo todos los días para dar a tus hijos un largo abrazo. Si tu hijo mayor no quiere abrazarte más, puedes darle un apretón cariñoso en el brazo o una palmadita en la espalda.

7. Haz una clara distinción entre los niños y su comportamiento

Comunícale siempre con tus palabras y acciones que le quieres sí o sí, incluso si no te gusta su comportamiento.

Cuando se porten mal, diles "No me gusta esta conducta" o "Este comportamiento no es aceptable porque ..." en lugar de "¿Qué te pasa?" o "¡Me estás haciendo volver loco!". Estas dos últimas frases usan la vergüenza y la culpa para crear el cambio, en lugar de mostrar un enfoque autoritario basado en las razones y la empatía.

Presta también atención a tu comunicación no verbal, el lenguaje corporal, el tono, etc. Estas señales no verbales son poderosas hasta el punto de poder cambiar el significado de tus palabras.

8. Evita disciplinar a los niños cuando tienen hambre o están cansados

Cuando los niños están cansados o con hambre, no se van centrar en lo que estás tratando de enseñarles. Dado que el objetivo de la disciplina es el aprendizaje, asegúrate de que tus hijos están en un estado físico y mental que les permita aprender de sus errores y tomar mejores decisiones la próxima vez.

Anota o recuerda cuál es el tema a tratar y aborda cualquier comportamiento problemático después de que hayan descansado o hayan comido, todo el mundo estará más tranquilo.

9. Enséñales las 3 P

En lugar de decirles "Puedes hacer cualquier cosa", enséñales las 3 P: práctica, paciencia y perseverancia. Estos hábitos son la piedra angular del éxito.

10. Ayuda a los niños a aprender a sentir sus sentimientos, y a elegir sus acciones

Orienta a los niños sobre cómo responder (en lugar de reaccionar). Está bien que ellos sientan lo que sienten, pero lo que no está bien es que sigan sus sentimientos y los pongan en acción, por ejemplo, dando golpes o gritando. Esta puede ser una de las habilidades más importantes que se les puede enseñar a los hijos.


Consejos para desatar tu potencial deportivo

Muchos entrenadores prevén un gran futuro para algunos atletas siempre que estén dispuestos a trabajar y centrarse en el logro de su potencial.

Por desgracia, algunos atletas no comparten o no llegan a ver la misma visión que sus entrenadores. Para complicar aún más las cosas, algunos atletas no entienden cómo aprovechar sus recursos internos para lograr más de sí mismos.

Tu potencial atlético puede definirse como la capacidad para actuar en el rango más alto del rendimiento que eres capaz de desarrollar. Potencial atletico es el mayor nivel de éxito posible en el futuro. Potencial generalmente se refiere a la capacidad que aún tiene que descubrirse y lograrse. Algunos de los términos utilizados para describir el potencial son: probable, dentro de lo posible, sin desarrollar o no realizado. Lo contrario de potencial es: improbable, imposible, que carece o poco prometedor.
Cómo conseguir más de tu potencial:

- El primer paso para lograr más de tu potencial es tener una fuerte creencia de que puedes hacer lo que es necesario para tener éxito. Debes estar dispuesto a empujar tus límites y saber que tus esfuerzos conducen al éxito.

- El siguiente paso para desarrollar tu potencial es definir tus metas a largo plazo, definir tu visión para el futuro.

- Alcanzar tu potencial requiere la creación de metas a corto plazo. El logro de metas más pequeñas te permite hacer pasos graduales hacia tu destino a largo plazo y te da pruebas de que estás progresando como atleta. Es la acumulación de pequeños pasos lo que te permite hacer grandes saltos como atleta.

- Con el fin de alcanzar tu potencial, debes desarrollar una especie de "juego mental" que te permita persistir en la adversidad a través de los altibajos de entrenar y competir a lo largo de tu carrera deportiva.

- Para crecer como atleta hay que aprender a ajustar el entrenamiento, a ajustar la técnica y mejorar las habilidades mentales y físicas para mantenerse en movimiento hacia el potencial atlético.

- Para desvelar tu potencial atlético, debes asumir la responsabilidad de tu crecimiento como atleta. Registra tu progreso y evalúa tus acciones día a día, semana a semana. Cuando las cosas no van como estaba previsto, averigua lo que hay que hacer en lugar de culpar a otros por permanecer por debajo de los objetivos.

- A veces ayuda pedir información objetiva en lugar o confiar en tus propias medidas subjetivas de rendimiento. Pide a un entrenador o a un compañero de equipo una retroalimentación honesta y objetiva acerca de tu progreso.

- Cambiar es difícil para muchos atletas. En un intento de mejorar, muchos atletas hacen grandes cambios en su técnica o estrategia y esto puede perjudicar el rendimiento a corto plazo. Hay que ser paciente con los cambios, a menudo con los cambios se da un paso atrás para dar dos pasos adelante.


El chantaje emocional

Estamos más acostumbrados a ver el chantaje emocional en el ámbito de la pareja pero en realidad puede aparecer en cualquier relación personal bien sea familiar, de amistad o incluso de trabajo. Debemos tener mucho cuidado para poder detectarlo a tiempo y cortar de raíz esta conducta manipuladora.

Un chantajista, bien sea consciente o inconscientemente, usará la información que tiene sobre los temores de la otra persona para hacerse con el control y exigir que ésta actúe según sus deseos o necesidades utilizando una gran variedad de estrategias todas ellas ligadas al uso de emociones negativas tales como la culpa, la vergüenza y el miedo. Algunas veces usarán como arma para lograr sus deseos las amenazas directas, en otras el silencio, los celos, los castigos, la culpa, las promesas, la humillación, la crítica o una actitud victimista.

El mensaje que hay detrás de un chantajista emocional es algo así como “si no haces lo que quiero eres muy malo y vas a sufrir porque eres un egoísta". De esta manera si no haces lo que quieren te sentirás culpable, pero si lo haces también. En definitiva usan a la otra persona para un beneficio propio, sin importarles si causan miedo, ansiedad, angustia, malestar o culpa, lo único que les importa son ellos mismos.

En la mayoría de los casos, detrás de un chantajista emocional se esconde una persona débil y frustada, debido a una variedad de eventos que se han ido dando a lo largo de su vida, éste termina desarrollando un aprendizaje que le lleva a ser una persona inmadura, con baja autoestima y carente de habilidades de resolución de problemas.

Así como algunos chantajes son prácticmente inofensivos, otros resultan mucho más retorcidos y pueden terminar siendo destructivos. Ciertos individuos llegan a tiranizar a la persona con la que conviven utilizando el desdén, la humillación o la crítica. La manipulación llevada al extremo supone un maltrato psicológico, una agresión que no deja marca ni heridas, pero que no por eso resulta menos dañina.

A menudo se cae en el error de considerar este tipo de agresiones como un problema menor, algo menos grave que la pura expresión de violencia. Sin embargo, el maltrato moral, a parte del daño que éste causa por sí mismo, suele ser la antesala, además de un ingrediente indispensable, de lo que se conoce como maltrato físico.

Si te sientes culpable por negar algo a alguien, te incomoda tener que dar una determinada respuesta, o simplemente alguien te hace sentir mal, ten presentes tus derechos asertivos y hazte esta pregunta con la finalidad de poner remedio: ¿Estoy sufriendo un chantaje emocional?

Estos son algunos rasgos característicos que pueden ayudarte a detectar a un posible chantajista emocional:

- Hablar con ellos resulta estresante porque cambian continuamente de tema de conversación, van cambiando de estrategia y tratan de confundir a la víctima hasta que dan con el punto débil donde sienten que pueden manipular.

- Cuando estamos frente a un manipulador, las sensaciones hablan más que la razón. Debemos observar nuestras emociones, si nos encontramos frente a una persona sana, las emociones también serán sanas, pero si estamos frente a un chantajista es muy común sentir incomodidad, malestar, frustración, indecisión porque por un lado nuestra mente puede percatarse de que algo no va bien, pero luego por otra parte los miedos y chantajes que recibimos pueden invalidar a la razón y llegar un momento en el que nos sintamos incapaces de tomar decisiones.

- Suelen alardear de su vida y pertenencias, por ello las personas que poseen una baja autoestima son más propensas a caer en las redes de estos manipuladores porque se les podría llegar a admirar en exceso.

- Quieren ser los que dominan las conversaciones y los que llevan siempre la razón, son poco flexibles y les cuesta escuchar, hablan mucho más que dejan intervenir.

- Les molesta que les aconsejen, ya que consideran que es un insulto hacia su inteligencia.

- Cambian de humor fácilmente, debido a que si consiguen manipular están contentos pero si la víctima se resiste, la cara se puede transformar en cuestión de segundos de alegre a enfado.

- Desean anular la opinión del otro, situando la suya como válida y verdadera.

La libertad, el respeto y la madurez emocional
son la esencia de las relaciones maduras, estables y felices. Lo demás son fantasías, a veces colectivas, que llaman amor a conductas destructivas que en muchos casos se aceptan y luego terminan defraudando.


Los 10 hábitos de las parejas felices

“¿Qué se necesita para ser feliz en una relación?” es la pregunta que plantea el doctor Mark Goulston, psiquiatra, consultor empresarial, y conferenciante internacional, quien propone algunos consejos para mejorar la vida en pareja.

Si bien no existe un secreto mágico para lograrlo, Goulston plantea que su experiencia le ha hecho notar que las parejas más felices suelen tener ciertos hábitos que contribuyen a su bienestar.                      

1. Van a la cama al mismo tiempo

Según Goulston, las parejas felices suelen resistir a la tentación de ir a acostarse en diferentes momentos. “Van a la cama al mismo tiempo, incluso si uno de los dos se levanta luego para hacer cosas mientras su pareja duerme”, dice, añadiendo que “cuando tocan su piel aún sienten un pequeño hormigueo, a menos que uno o ambos estén tan agotados como para sentirse sexualmente excitados”.

2. Cultivan intereses comunes

Cuando la pasión baja sus niveles, es común que las parejas se den cuenta que tienen pocos intereses en común. Por ello, no hay que restarle importancia a las actividades que pueden desarrollar y disfrutar en conjunto, dice el experto.

“Si los intereses comunes no están presentes, las parejas felices los desarrollan”, señala, recomendando también tener actividades por separado, para que la relación no se vuelva demasiado dependiente.

3. Caminan de la mano o van uno al lado del otro

En lugar de que uno de los dos se vaya quedando atrás porque camina más lento o se detiene a ver algo, Goulston recomienda andar cómodamente al lado de la pareja, y mejor aún si se toman la mano. Si uno quiere parar a observar alguna cosa, es mejor hacerlo juntos, o se pierde el sentido de compañía.

4. Confían y perdonan

En los desacuerdos o discusiones rutinarias que no llegan a resolución, las parejas felices no se desgastan, se perdonan mutuamente y confían el uno en el otro, en lugar de guardar rencor y mantenerse de mala gana en la relación.

5. Se centran más en lo que su pareja hace bien que en lo que hace mal

Si comienzas a buscar cosas malas en tu pareja, siempre encontrarás algo. Si haces lo contrario, es decir, buscas lo bueno, también hallarás cosas. “Todo depende de lo que quieres buscar. Las parejas felices acentúan lo positivo”, dice el experto.

6. Se abrazan al reencontrarse después del trabajo o actividades

“Nuestra piel tiene una memoria de “buenas caricias” (amor), “malas caricias” (abuso) y “sin caricias” (descuido). Las parejas que se saludan con un abrazo mantienen su piel bañada por “buenas caricias”, afirma Mark.

7. Se dicen “te quiero” y “que tengas un buen día” todas las mañanas

Es una manera de cultivar la paciencia y la tolerancia, pues es una buena forma de empezar un día que depara problemas, dificultades y otras molestias que podrían darse en el trabajo.

8. Se dicen “buenas noches” cada noche, independientemente de cómo se sientan

“Esto le dice a tu pareja que, sin importar lo mal que estás con él o ella, aún quieres estar en la relación. Dice que lo que tú y tu pareja tienen es más grande que cualquier incidente perturbador”, explica el psiquiatra.

9. Se llaman o se envían un pequeño mensaje durante el día

Llamar o enviar un pequeño mensaje preguntando como va el día del otro, es un hábito de las parejas felices, dice Goulston. Ayuda a mantener la complicidad y conexión aún cuando no se ven, y permite estar más en sintonía cuando se ven después del trabajo. Puedes saber si tu pareja está teniendo un día horrible o tuvo un gran logro que pueden compartir cuando se reencuentren.

10. Se sienten orgullosos de estar con su pareja

A las parejas felices les gustan verse juntos y cuando están en público suelen darse la mano, apoyar su mano sobre el hombro, espalda o rodilla del otro, etc. Muestran la conexión que existe entre ellos, a veces sin darse cuenta.