Consejos para desatar tu potencial deportivo

Muchos entrenadores prevén un gran futuro para algunos atletas siempre que estén dispuestos a trabajar y centrarse en el logro de su potencial.

Por desgracia, algunos atletas no comparten o no llegan a ver la misma visión que sus entrenadores. Para complicar aún más las cosas, algunos atletas no entienden cómo aprovechar sus recursos internos para lograr más de sí mismos.

Tu potencial atlético puede definirse como la capacidad para actuar en el rango más alto del rendimiento que eres capaz de desarrollar. Potencial atletico es el mayor nivel de éxito posible en el futuro. Potencial generalmente se refiere a la capacidad que aún tiene que descubrirse y lograrse. Algunos de los términos utilizados para describir el potencial son: probable, dentro de lo posible, sin desarrollar o no realizado. Lo contrario de potencial es: improbable, imposible, que carece o poco prometedor.
Cómo conseguir más de tu potencial:

- El primer paso para lograr más de tu potencial es tener una fuerte creencia de que puedes hacer lo que es necesario para tener éxito. Debes estar dispuesto a empujar tus límites y saber que tus esfuerzos conducen al éxito.

- El siguiente paso para desarrollar tu potencial es definir tus metas a largo plazo, definir tu visión para el futuro.

- Alcanzar tu potencial requiere la creación de metas a corto plazo. El logro de metas más pequeñas te permite hacer pasos graduales hacia tu destino a largo plazo y te da pruebas de que estás progresando como atleta. Es la acumulación de pequeños pasos lo que te permite hacer grandes saltos como atleta.

- Con el fin de alcanzar tu potencial, debes desarrollar una especie de "juego mental" que te permita persistir en la adversidad a través de los altibajos de entrenar y competir a lo largo de tu carrera deportiva.

- Para crecer como atleta hay que aprender a ajustar el entrenamiento, a ajustar la técnica y mejorar las habilidades mentales y físicas para mantenerse en movimiento hacia el potencial atlético.

- Para desvelar tu potencial atlético, debes asumir la responsabilidad de tu crecimiento como atleta. Registra tu progreso y evalúa tus acciones día a día, semana a semana. Cuando las cosas no van como estaba previsto, averigua lo que hay que hacer en lugar de culpar a otros por permanecer por debajo de los objetivos.

- A veces ayuda pedir información objetiva en lugar o confiar en tus propias medidas subjetivas de rendimiento. Pide a un entrenador o a un compañero de equipo una retroalimentación honesta y objetiva acerca de tu progreso.

- Cambiar es difícil para muchos atletas. En un intento de mejorar, muchos atletas hacen grandes cambios en su técnica o estrategia y esto puede perjudicar el rendimiento a corto plazo. Hay que ser paciente con los cambios, a menudo con los cambios se da un paso atrás para dar dos pasos adelante.


El chantaje emocional

Estamos más acostumbrados a ver el chantaje emocional en el ámbito de la pareja pero en realidad puede aparecer en cualquier relación personal bien sea familiar, de amistad o incluso de trabajo. Debemos tener mucho cuidado para poder detectarlo a tiempo y cortar de raíz esta conducta manipuladora.

Un chantajista, bien sea consciente o inconscientemente, usará la información que tiene sobre los temores de la otra persona para hacerse con el control y exigir que ésta actúe según sus deseos o necesidades utilizando una gran variedad de estrategias todas ellas ligadas al uso de emociones negativas tales como la culpa, la vergüenza y el miedo. Algunas veces usarán como arma para lograr sus deseos las amenazas directas, en otras el silencio, los celos, los castigos, la culpa, las promesas, la humillación, la crítica o una actitud victimista.

El mensaje que hay detrás de un chantajista emocional es algo así como “si no haces lo que quiero eres muy malo y vas a sufrir porque eres un egoísta". De esta manera si no haces lo que quieren te sentirás culpable, pero si lo haces también. En definitiva usan a la otra persona para un beneficio propio, sin importarles si causan miedo, ansiedad, angustia, malestar o culpa, lo único que les importa son ellos mismos.

En la mayoría de los casos, detrás de un chantajista emocional se esconde una persona débil y frustada, debido a una variedad de eventos que se han ido dando a lo largo de su vida, éste termina desarrollando un aprendizaje que le lleva a ser una persona inmadura, con baja autoestima y carente de habilidades de resolución de problemas.

Así como algunos chantajes son prácticmente inofensivos, otros resultan mucho más retorcidos y pueden terminar siendo destructivos. Ciertos individuos llegan a tiranizar a la persona con la que conviven utilizando el desdén, la humillación o la crítica. La manipulación llevada al extremo supone un maltrato psicológico, una agresión que no deja marca ni heridas, pero que no por eso resulta menos dañina.

A menudo se cae en el error de considerar este tipo de agresiones como un problema menor, algo menos grave que la pura expresión de violencia. Sin embargo, el maltrato moral, a parte del daño que éste causa por sí mismo, suele ser la antesala, además de un ingrediente indispensable, de lo que se conoce como maltrato físico.

Si te sientes culpable por negar algo a alguien, te incomoda tener que dar una determinada respuesta, o simplemente alguien te hace sentir mal, ten presentes tus derechos asertivos y hazte esta pregunta con la finalidad de poner remedio: ¿Estoy sufriendo un chantaje emocional?

Estos son algunos rasgos característicos que pueden ayudarte a detectar a un posible chantajista emocional:

- Hablar con ellos resulta estresante porque cambian continuamente de tema de conversación, van cambiando de estrategia y tratan de confundir a la víctima hasta que dan con el punto débil donde sienten que pueden manipular.

- Cuando estamos frente a un manipulador, las sensaciones hablan más que la razón. Debemos observar nuestras emociones, si nos encontramos frente a una persona sana, las emociones también serán sanas, pero si estamos frente a un chantajista es muy común sentir incomodidad, malestar, frustración, indecisión porque por un lado nuestra mente puede percatarse de que algo no va bien, pero luego por otra parte los miedos y chantajes que recibimos pueden invalidar a la razón y llegar un momento en el que nos sintamos incapaces de tomar decisiones.

- Suelen alardear de su vida y pertenencias, por ello las personas que poseen una baja autoestima son más propensas a caer en las redes de estos manipuladores porque se les podría llegar a admirar en exceso.

- Quieren ser los que dominan las conversaciones y los que llevan siempre la razón, son poco flexibles y les cuesta escuchar, hablan mucho más que dejan intervenir.

- Les molesta que les aconsejen, ya que consideran que es un insulto hacia su inteligencia.

- Cambian de humor fácilmente, debido a que si consiguen manipular están contentos pero si la víctima se resiste, la cara se puede transformar en cuestión de segundos de alegre a enfado.

- Desean anular la opinión del otro, situando la suya como válida y verdadera.

La libertad, el respeto y la madurez emocional
son la esencia de las relaciones maduras, estables y felices. Lo demás son fantasías, a veces colectivas, que llaman amor a conductas destructivas que en muchos casos se aceptan y luego terminan defraudando.


Los 10 hábitos de las parejas felices

“¿Qué se necesita para ser feliz en una relación?” es la pregunta que plantea el doctor Mark Goulston, psiquiatra, consultor empresarial, y conferenciante internacional, quien propone algunos consejos para mejorar la vida en pareja.

Si bien no existe un secreto mágico para lograrlo, Goulston plantea que su experiencia le ha hecho notar que las parejas más felices suelen tener ciertos hábitos que contribuyen a su bienestar.                      

1. Van a la cama al mismo tiempo

Según Goulston, las parejas felices suelen resistir a la tentación de ir a acostarse en diferentes momentos. “Van a la cama al mismo tiempo, incluso si uno de los dos se levanta luego para hacer cosas mientras su pareja duerme”, dice, añadiendo que “cuando tocan su piel aún sienten un pequeño hormigueo, a menos que uno o ambos estén tan agotados como para sentirse sexualmente excitados”.

2. Cultivan intereses comunes

Cuando la pasión baja sus niveles, es común que las parejas se den cuenta que tienen pocos intereses en común. Por ello, no hay que restarle importancia a las actividades que pueden desarrollar y disfrutar en conjunto, dice el experto.

“Si los intereses comunes no están presentes, las parejas felices los desarrollan”, señala, recomendando también tener actividades por separado, para que la relación no se vuelva demasiado dependiente.

3. Caminan de la mano o van uno al lado del otro

En lugar de que uno de los dos se vaya quedando atrás porque camina más lento o se detiene a ver algo, Goulston recomienda andar cómodamente al lado de la pareja, y mejor aún si se toman la mano. Si uno quiere parar a observar alguna cosa, es mejor hacerlo juntos, o se pierde el sentido de compañía.

4. Confían y perdonan

En los desacuerdos o discusiones rutinarias que no llegan a resolución, las parejas felices no se desgastan, se perdonan mutuamente y confían el uno en el otro, en lugar de guardar rencor y mantenerse de mala gana en la relación.

5. Se centran más en lo que su pareja hace bien que en lo que hace mal

Si comienzas a buscar cosas malas en tu pareja, siempre encontrarás algo. Si haces lo contrario, es decir, buscas lo bueno, también hallarás cosas. “Todo depende de lo que quieres buscar. Las parejas felices acentúan lo positivo”, dice el experto.

6. Se abrazan al reencontrarse después del trabajo o actividades

“Nuestra piel tiene una memoria de “buenas caricias” (amor), “malas caricias” (abuso) y “sin caricias” (descuido). Las parejas que se saludan con un abrazo mantienen su piel bañada por “buenas caricias”, afirma Mark.

7. Se dicen “te quiero” y “que tengas un buen día” todas las mañanas

Es una manera de cultivar la paciencia y la tolerancia, pues es una buena forma de empezar un día que depara problemas, dificultades y otras molestias que podrían darse en el trabajo.

8. Se dicen “buenas noches” cada noche, independientemente de cómo se sientan

“Esto le dice a tu pareja que, sin importar lo mal que estás con él o ella, aún quieres estar en la relación. Dice que lo que tú y tu pareja tienen es más grande que cualquier incidente perturbador”, explica el psiquiatra.

9. Se llaman o se envían un pequeño mensaje durante el día

Llamar o enviar un pequeño mensaje preguntando como va el día del otro, es un hábito de las parejas felices, dice Goulston. Ayuda a mantener la complicidad y conexión aún cuando no se ven, y permite estar más en sintonía cuando se ven después del trabajo. Puedes saber si tu pareja está teniendo un día horrible o tuvo un gran logro que pueden compartir cuando se reencuentren.

10. Se sienten orgullosos de estar con su pareja

A las parejas felices les gustan verse juntos y cuando están en público suelen darse la mano, apoyar su mano sobre el hombro, espalda o rodilla del otro, etc. Muestran la conexión que existe entre ellos, a veces sin darse cuenta.


Documental sobre la depresión



La melancolía, la tristeza, la pérdida, la frustración o la ira son sentimientos que están presentes en algún momento de la vida de cualquier persona, al igual que la alegría y el placer.

Los sentimientos de melancolía o de tristeza no son en sí patológicos, pero en algunas ocasiones sí pueden llegar a serlo para ciertas personas. Cuando el estado anímico de un individuo sufre sentimientos severos y prolongados de tristeza o síntomas relacionados que afectan a su capacidad para relacionarse con los demás, trabajar o afrontar el día, la tristeza sí se convierte en una enfermedad, que se conoce como depresión.

Las causas de la depresión es un tema que ha sido abordado desde diferentes puntos de vista, dando lugar a diversos modelos explicativos, que no tienen por qué ser excluyentes entre sí, que inciden en aspectos biológicos, psicológicos o sociales.

Los factores bioquímicos pueden resultar de ayuda para explicar algunos casos, cabe destacar que las personas deprimidas muestran niveles muy elevados de cortisol así como desajustes en algunos agentes químicos que actúan en el cerebro, como los neurotransmisores serotonina, dopamina y noradrenalina. Dichos desajustes pueden darse por motivos hereditarios o ser inducidos por el consumo de sustancias, igualmente la depresión puede estar causada por perdidas emocionales muy profundas, por afecciones y tratamientos médicos, por factores sociales o incluso por situaciones o hechos estresantes.

Aparte del tratamiento psicoterapéutico y farmacológico, es importante que una vez que la persona que sufre depresión sienta que ha mejorado su condición siga ciertos consejos o modos de vida:

- Tener pensamientos positivos.

- Cuidar la salud física.

- Mantener un calendario diario uniforme.

- Reanudar las responsabilidades de forma lenta y gradual.

- Aceptarse a uno mismo. No compararse con otras personas que considera favorecidas.

- Expresar las emociones de forma adecuada.

- Seguir en todo momento y hasta el final el tratamiento.

- Ser constante y reunirse periódicamente con el terapeuta.

- Llevar una dieta equilibrada.

- Hacer ejercicio físico.

 

Las creencias irracionales de Albert Ellis

A veces, la causa de un problema psicológico está en la manera en que interpretamos la realidad que nos rodea y a nosotros mismos. Nuestras creencias y hábitos de pensamiento influyen en esta percepción del mundo produciendo perturbaciones emocionales y afectando en nuestro comportamiento. Un supuesto, creencia o hábito de pensamiento disfuncional, falso o automático puede distorsionar nuestra forma de ver el mundo. La manera en que percibimos el mundo determina la forma en que nos comportamos.

Si somos capaces de cambiar nuestros esquemas mentales, nuestros patrones de pensamiento, seremos capaces de generar estados emocionales menos dolorosos, más positivos y acordes con la realidad.

Gracias a Albert Ellis, doctor en Psicología por la Universidad de Columbia, fundador de la Terapia Relacional Emotiva podemos diferenciar las creencias irracionales básicas compartidas por muchas sociedades en el mundo.

Averiguar lo que son o no ideas o creencias irracionales puede ayudarnos a entender nuestro comportamiento y el de los demás.

Según Ellis, las creencias racionales están sujetas a la probabilidad, son relativas, es decir pueden ocurrir o no pero tienen una base cierta. Se expresan en forma de preferencias y deseos. Si los deseos no se logran puede surgir tristeza o decepción pero esto no impide ni limita a la persona el logro de nuevas metas o deseos.

Por otro lado están las creencias irracionales. Este tipo de creencias o pensamientos, son de carácter absoluto y dogmático (todo/nada, siempre/nunca).  Las expresamos en forma de exigencia: debería de…, estoy obligado a…, tengo que… Si no logramos nuestros deseos, las emociones generadas pueden ser muy negativas, cólera, depresión, sentido de culpa, ansiedad.
Albert Ellis
A raíz de esas creencias irracionales, pueden surgir emociones capaces de limitar el logro de otras metas a corto medio y largo plazo. La frustración de no lograr lo que mentalmente “estoy obligado a” puede generar estrés, sufrimiento, culpabilidad, conductas de aislamiento y patologías como ansiedad, depresión, abuso de sustancias tóxicas u otros comportamientos de riesgo.

Estas son las creencias irracionales básicas a las que Albert Ellis otorga una mayor importancia:

- Es una necesidad extrema para el ser humano adulto el ser amado y aprobado por prácticamente cada persona significativa de la sociedad.

- Para considerarse uno mismo valioso se debe ser muy competente, suficiente y capaz de lograr cualquier cosa en todos los aspectos posibles.

- Cierta clase de gente es vil, malvada e infame y deben ser seriamente culpabilizados y castigados por su maldad.

- Es tremendo y catastrófico el hecho  de que las cosas no vayan por el camino que a uno le gustaría que fuesen.

- La desgracia humana se origina por causas externas y la gente tiene poca capacidad o ninguna, de controlar sus penas y perturbaciones.

- Si algo es o puede ser peligroso o temible, uno se deberá sentir terriblemente inquieto por ello y deberá pensar constantemente en la posibilidad de que esto ocurra.

- Es más fácil evitar que afrontar ciertas responsabilidades y dificultades en la vida.

- Se debe depender de los demás y se necesita a alguien más fuerte en quien confiar.

- La historia pasada de uno es un determinante decisivo de la conducta actual, y que algo que le ocurrió alguna vez y le conmocionó debe seguir afectándole indefinidamente.

- Uno deberá sentirse muy preocupado por los problemas y las perturbaciones de los demás.

- Invariablemente existe una solución precisa, correcta y perfecta para los problemas humanos, y si esta solución perfecta no se encuentra sobreviene la catástrofe.

Estas ideas irracionales se resumen en tres nociones básicas, donde las personas se plantean peticiones y exigencias a sí mismos, a las personas de su entorno y a la vida en general:

- Tengo que actuar bien y tengo que ganarme la aprobación de los demás por mi forma de actuar.

- Tú debes actuar de forma agradable, considerada y justa conmigo.

- Las condiciones de mi vida deben ser buenas y fáciles para que pueda conseguir prácticamente todo lo que quiero sin mucho esfuerzo e incomodidad.


La historia del bambú japonés: paciencia y perseverancia

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego. También es obvio que quien cultiva la tierra no se detiene impaciente frente a la semilla sembrada, y grita con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita sea!

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú y que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente, hasta aquí todo normal.
La gran diferencia es que durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros!

¿Tardó sólo seis semanas crecer?

No, la verdad es que tardó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, el bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

En la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo y trabajo.

Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando están a punto de conquistar la meta.

No es tarea fácil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan de forma perseverante y saben esperar.

De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo, pudiendo llegar a tener una sensación extremadamente frustrante. En esos momentos, que alguna vez todos tenemos, vale la pena recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que no debemos abandonar por no “ver” el resultado que esperamos, ya que en realidad algo está sucediendo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos al mismo tiempo que obliga a descartar otros. Es un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia, perseverancia y aceptación.

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes, quizá sólo estés echando raíces.


Cómo llevarse mejor con alguien que te cae mal

En el día a día, no solamente nos relacionamos con gente con la que nos divertimos y nos llevamos bien sino que en muchas ocasiones también tenemos que convivir con personas con las que sentimos una menor afinidad. Por ejemplo, tus compañeros de trabajo no necesariamente tienen por qué ser tus amigos y además también puede pasar que, literalmente, algún compañero no te caiga bien. Pero, sin embargo, por obligación tienes que relacionarte con esa persona.

Aquí tienes una serie de consejos para llevarte mejor con quien que te cae mal:

- Primero de todo, es importante reducir el contacto con esa persona al mínimo, a lo justo y necesario, de lo contrario, puedes llegar a saturarte.

- Evita malgastar tu  energía emocional y tu tiempo criticando a esa persona con alguien externo. Al dedicar tanto tiempo a hablar de un mismo tema corres el riego de terminar encerrado en ti mismo o perdiéndote en tu propio molólogo, como si se tratara de un laberinto.

- Deja de lado los reproches personales y los ataques con alguien que no te cae bien ya que en lugar de construir, lo único que se logra es destruir. No permitas que nada te eche a perder el día, piensa que todo es relativo y terminará pasando, a no ser que te obsesiones en recordarlo constantemente.

- Para llevarte un poco mejor con quien te llevas mal también tienen que existir unas expectativas realistas y justas de lo que tú puedes esperar de ese vínculo. Más bien se trata de aceptar las cosas tal y como son para actuar a partir de esa base en lugar de aspirar a que esa persona te caiga bien, ya que realmente lo que sucede es que sufres al empeñarte en que pase algo que nunca va a pasar.

- En el momento en que notes que has acumulado algún tipo de tensión debido a un conflicto personal con alguien con quien no te llevas bien puedes concederte un breve descanso para liberarte un poco de dicho malestar. Tómate cinco minutos para desconectar, cierra tus ojos y haz un ejercicio de visualización imaginando alguno de los momentos más felices o divertidos que hayas tenido en tu vida, la finalidad es aportar un poco de bienestar y conseguir terminar con esa incómoda tensión.